[Opinión] Logística Estival: Sorteando las olas del cambio

Por Rodrigo Serrano, vicepresidente corporativo de Innovación y Desarrollo en Wisetrack Corp

 

 

 

 

 

 

Con la llegada del verano, la logística enfrenta nuevos desafíos. La temporada estival no solo trae consigo un clima más cálido y días más largos, sino también cambios y oportunidades para la cadena de suministro. En esta época del año, las empresas deben ser ágiles y adaptativas para mantenerse a flote en un mar con demandas diferentes y especiales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Una de las principales transformaciones es el aumento en la demanda y, por lo tanto, de la logística de reposición y entrega. En las zonas geográficas más “veraniegas” en donde el consumo, principalmente de alimentos y abarrotes aumenta considerablemente, lo que se requiere es una planificación y estrategia de inventario meticulosa para evitar desabastecimientos o excesos que puedan convertirse en pérdidas.

 

 

 

 

 

 

El verano también altera los patrones de compra, no sólo porque los consumidores aumentan su consumo de productos frescos, como frutas y verduras, sino que, al tener una menor duración ante las altas temperaturas, muchas familias prefieren comprar menor cantidad, pero con mayor frecuencia que en otras épocas del año.

 

 

 

 

 

 

Las actividades al aire libre, ya sea en algún lugar de vacaciones o en las mismas terrazas de departamentos o patios de casas, también generan cambios al consumo, desde los más comunes asados con cervezas, carne y helados hasta los cambios en la demanda de productos para el cuidado y protección de la piel. Además, el calor extremo puede impactar la conservación de elementos sensibles a la temperatura, por lo que la telemetría y la gestión eficiente de la cadena de frío son vitales para mantener su calidad.

 

 

 

 

 

 

Todo esto obliga a las empresas a adaptar sus estrategias de distribución y aprovechar al máximo las tecnologías, para garantizar que los productos adecuados estén disponibles en los lugares correctos.

 

 

 

 

 

 

Por último, el aumento significativo en la cantidad de vehículos en las ciudades y localidades preferidas en el verano, genera complejidades logísticas que van desde el aumento en los tiempos de desplazamiento hasta la dificultad para poder estacionarse o detenerse y realizar las entregas.

 

 

 

 

 

 

En conclusión, la logística estival no es solo una cuestión de sobrevivir al calor y a la demanda cambiante. Es una oportunidad para que las empresas demuestren su capacidad para adaptarse, innovar y operar de manera sostenible. Aquellas que logran navegar con éxito las olas del cambio no solo garantizan la satisfacción del cliente, sino que también se posicionan fuertemente para el futuro, independientemente de la temporada.

 

 

 

 

 

 

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