Ley de datos personales: por qué las flotas no deberían esperar a 2027

Por Juan Cardona, Vicepresidente Ventas LATAM, Geotab

 

 

Chile está a las puertas de uno de los cambios más importantes de las últimas décadas en materia de protección de datos personales. La nueva normativa tiene actualmente fijada su entrada en vigencia para el 1 de diciembre de 2026, aunque el Gobierno presentó un proyecto para postergarla hasta diciembre de 2027, buscando dar más tiempo a la instalación de la nueva institucionalidad y a la adaptación de organizaciones públicas y privadas.

 

 

Para las empresas que gestionan flotas, sin embargo, un eventual año adicional no debiera convertirse en un año de espera. Los vehículos conectados ya generan diariamente información sobre ubicación, recorridos y operación. Son datos que permiten mejorar la seguridad, optimizar rutas o anticipar necesidades de mantenimiento, pero que también plantean una pregunta cada vez más relevante: ¿cómo estamos administrando esa información?

 

 

La nueva legislación aborda expresamente los datos de geolocalización. Cuando se trata de datos personales, establece deberes respecto de aspectos como la finalidad de su tratamiento, el período durante el cual serán conservados y su eventual comunicación a terceros.

 

 

Para una flota, esto supone mirar más allá del GPS. Una ubicación puede relacionarse con horarios, recorridos, detenciones y otros antecedentes de la operación. La tecnología permite transformar esa información en conocimiento útil, pero que un dato esté técnicamente disponible no significa necesariamente que deba utilizarse siempre, para cualquier finalidad o conservarse indefinidamente.

 

 

Desde Geotab creemos que esta discusión representa una oportunidad para avanzar hacia una gestión más consciente de la información. Nuestra experiencia con vehículos conectados nos ha llevado a trabajar bajo principios de privacidad desde el diseño, incluyendo la minimización de datos: identificar qué información es realmente necesaria para una finalidad determinada y establecer controles sobre su acceso y conservación.

 

 

En la práctica, privacidad y telemática no tienen por qué ser conceptos contrapuestos. Existen, por ejemplo, herramientas que permiten diferenciar períodos de uso laboral y personal de un vehículo. En MyGeotab, el Modo personal permite restringir durante esos períodos la visualización de datos GPS como ubicación, viajes o perfiles de velocidad, mientras determinada información no asociada al GPS puede seguir disponible.

 

 

Es un ejemplo concreto de cómo la tecnología también puede incorporar criterios de privacidad en su diseño.

 

 

Por eso, más que esperar una fecha en el calendario, este es un buen momento para revisar preguntas básicas: ¿qué datos de geolocalización recopilamos?, ¿para qué los necesitamos?, ¿quién puede acceder a ellos?, ¿durante cuánto tiempo los conservamos? y ¿las personas involucradas conocen claramente ese tratamiento?

 

 

 

Creemos que una gestión responsable de los datos puede y debe convivir con el uso de telemática para mejorar la seguridad, el mantenimiento, la productividad o la sostenibilidad de una flota. El desafío está en incorporar la protección de la información desde el diseño de los procesos, y no como una corrección posterior.

 

 

Si la postergación finalmente prospera, las organizaciones tendrán más tiempo para prepararse. Para las flotas, ese plazo puede ser una oportunidad para revisar procesos y criterios antes de que las nuevas exigencias sean plenamente aplicables.

 

 

La tecnología seguirá permitiéndonos conocer cada vez más sobre nuestras operaciones. El desafío será aprovechar esos datos y, al mismo tiempo, demostrar que sabemos administrarlos responsablemente.

 

 

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