Cambio de hora y seguridad vial: Tecnología emerge como clave para anticipar riesgos
Menor luz, mayor fatiga y condiciones climáticas son variables marcan un nuevo escenario para el transporte en ciudades y carreteras.
Santiago, 24 de marzo de 2026.– El próximo sábado 4 de abril se concretará el cambio al horario de invierno en Chile, un ajuste que, junto con la llegada del otoño, modifica las condiciones en que operan conductores y flotas en todo el país. Menos horas de luz, temperaturas más bajas, mayor presencia de neblina y lluvias intermitentes configuran un escenario de mayor riesgo en carreteras y entornos urbanos.
Aunque el cambio de hora suele asociarse a un beneficio por la luz de la mañana, la reducción significativa de visibilidad en las tardes coincide con horarios de alto flujo vehicular, aumentando la probabilidad de incidentes. A esto se suma la adaptación del reloj biológico, que puede afectar la concentración y los niveles de alerta en los días posteriores al ajuste.
Desde GPS Chile, empresa líder en soluciones tecnológicas para la cadena de suministro, advierten que este periodo no solo requiere mayor precaución individual, sino también una gestión más estratégica de las operaciones de transporte, especialmente en sectores como minería, logística y transporte de pasajeros, donde los turnos extensos y la conducción en condiciones variables son habituales.
“La combinación de fatiga, menor visibilidad y condiciones climáticas cambiantes genera un escenario más exigente para la conducción. No basta con reaccionar: hoy es clave anticiparse con información y tecnología que permita gestionar los riesgos en tiempo real”, señala Mario Yáñez, gerente general de GPS Chile.
La llegada del Otoño
A diferencia de otros hitos del calendario, el cambio de hora coincide con el paso hacia meses con mayor humedad, pavimentos resbaladizos y visibilidad reducida. Esto impacta directamente en la seguridad vial y en la eficiencia logística.
En este contexto, la tecnología cumple un rol cada vez más relevante. Sistemas de monitoreo en tiempo real, sensores de fatiga y plataformas de gestión permiten no solo detectar conductas de riesgo, sino también anticipar condiciones críticas en rutas y ajustar la operación en función de datos objetivos.
Según CONASET, la fatiga y la distracción son factores críticos en los accidentes de tránsito. Según datos de la Comisión Nacional de Seguridad de Tránsito (CONASET), representan entre el 15% y el 30% de los incidentes en carretera en Chile, lo que refuerza la necesidad de abordarlos de manera preventiva y no solo reactiva.
Tecnología y gestión
Existen soluciones tecnológicas que integran monitoreo de conductores, análisis de comportamiento y control de flota en tiempo real, permitiendo intervenir oportunamente ante signos de cansancio, distracción o conducción riesgosa, con un impacto no solo en seguridad, sino también en eficiencia operativa: permiten optimizar rutas, reducir tiempos muertos y mejorar la toma de decisiones en escenarios de alta incertidumbre, como los que caracterizan los meses de otoño e invierno.
“Hoy gestionamos millones de datos diarios que permiten anticipar riesgos antes de que se materialicen. Cada alerta temprana es una oportunidad concreta de evitar un accidente”, agrega Yáñez. Destaca que las empresas que han incorporado esta tecnología han logrado reducir significativamente sus tasas de accidentes, especialmente en minería, donde la disminución de accidentes alcanza el 10%, mientras que en otras industrias llega hasta el 30% y el 40%, gracias a la eficacia de las alertas preventivas y al monitoreo centralizado.
Recomendaciones para enfrentar el cambio de hora
En este nuevo escenario, GPS Chile propone una serie de medidas orientadas a conductores y empresas de transporte:
- Ajustar turnos y rutas considerando la menor disponibilidad de luz natural.
- Evitar concentrar trayectos críticos en horarios de mayor fatiga o baja visibilidad.
- Incorporar pausas programadas en jornadas extensas.
- Anticipar el cambio de hora adaptando progresivamente los horarios de sueño.
- Evitar conducir en condiciones de somnolencia o fatiga acumulada.
- Mantener una alimentación liviana e hidratación adecuada, especialmente en jornadas largas.
- Extremar precaución en presencia de neblina, lluvias o pavimento resbaladizo.
- Aumentar la distancia de seguridad y reducir la velocidad en condiciones adversas.
- Verificar el correcto funcionamiento de luces, limpiaparabrisas y neumáticos.
- Implementar sistemas de monitoreo de fatiga y distracción en tiempo real.
- Utilizar plataformas de gestión de flota para anticipar riesgos y optimizar rutas.
- Mantener comunicación permanente con centros de control para una respuesta oportuna.
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