Casi la mitad de los autos nuevos vendidos en Chile se fabrica en China
En menos de dos décadas, China pasó de representar cerca del 2% al 47,2% del origen de fabricación de los vehículos nuevos vendidos en Chile. Mientras las marcas de origen chino ya concentran más de un tercio del mercado nacional, cifras de ventas, seguridad y reventa comienzan a desafiar algunos de los prejuicios que han acompañado a esta industria.
Santiago, octubre de 2026.- En los últimos años, el mapa automotor chileno ha cambiado drásticamente: actualmente, el 47,2% de los vehículos nuevos comercializados en Chile se fabrica en China, según cifras de la Asociación Nacional Automotriz de Chile (ANAC) acumuladas a agosto de 2026. Así, prácticamente uno de cada dos autos nuevos vendidos en el país sale hoy de una planta china, muy por encima de otros importantes centros de producción automotriz como India y Japón.
La magnitud de esta transformación se refleja en la evolución de las cifras: mientras en 2007 los vehículos fabricados en China representaban cerca del 2% del mercado nacional, en 2015 alcanzaban el 12%, en 2019 el 20% y en 2022 ya llegaban al 39,1%. El crecimiento continúa hasta hoy: en 2025, China representaba el 41,4% del origen de fabricación de los vehículos comercializados en Chile, cifra que en 2026 aumentó al 47,2%.
Sin embargo, fabricar en China no significa necesariamente pertenecer a una marca china: fabricantes históricos de Estados Unidos, Europa y otros mercados también producen allí parte de sus modelos. Si se considera exclusivamente el origen de las marcas, las firmas chinas representan el 36,5% de las ventas en Chile, frente al 32,4% registrado en 2025. Su presencia también se refleja en el ranking del mercado: nueve de las 20 marcas más vendidas en el país entre enero y septiembre de 2026 son de origen chino.
Seguridad bajo prueba: qué dicen las evaluaciones internacionales
Uno de los cuestionamientos que históricamente ha rodeado a los autos chinos es la seguridad, un aspecto que hoy puede medirse a través de pruebas estandarizadas e independientes como los New Car Assessment Program (NCAP). Estos programas evalúan, mediante distintas pruebas de choque, la protección de adultos y niños, peatones y ciclistas. Entre los más reconocidos está Euro NCAP, cuya máxima calificación de cinco estrellas es uno de los estándares más exigentes de la industria.
Los autos chinos han sabido demostrar su seguridad frente a estas pruebas, un ejemplo es el SUV Lynk & Co 01 que obtuvo la máxima calificación de cinco estrellas Euro NCAP, alcanzando un 96% en protección de ocupantes adultos, 87% en protección infantil y 81% en sistemas de asistencia a la seguridad. En las pruebas de impacto lateral obtuvo además el puntaje máximo disponible.
Más recientemente, el Lynk & Co 08 PHEV también consiguió cinco estrellas Euro NCAP en 2025, con 90% en protección de adultos, 87% en protección infantil, 78% para usuarios vulnerables de las vías y 81% en sistemas de asistencia. El modelo consiguió los 16 puntos posibles en las pruebas de impacto lateral.
“La industria automotriz china ha cambiado enormemente durante los últimos años. Hoy el consumidor tiene acceso a mucha más información, estándares internacionales y evaluaciones independientes que le permiten comparar más allá del origen de una marca. El desafío es que la percepción avance al mismo ritmo que lo ha hecho la tecnología”, explica Pablo Contreras, Product Manager de Lynk & Co Chile.
De la compra del auto nuevo a la reventa
Otra aprehensión está relacionada con el comportamiento de estos vehículos en el mercado secundario. Y aunque el valor de reventa depende de múltiples factores -como marca, modelo, antigüedad, kilometraje y demanda-, las cifras muestran que los vehículos de marcas chinas ya comienzan a adquirir una presencia relevante también entre los usados.
Según datos de la Cámara de Comercio Automotriz de Chile (CAVEM), durante 2026 las marcas chinas han alcanzado participaciones mensuales cercanas al 14% de las transferencias de vehículos usados. Se trata de una señal de maduración: los automóviles comercializados durante el crecimiento de estas marcas en los últimos años están entrando progresivamente a su segundo y tercer ciclo de propiedad.
El respaldo detrás de las marcas también cambió
La expansión china tampoco puede entenderse solamente como la llegada de nuevas marcas independientes. En las últimas décadas se han desarrollado grandes grupos automotrices con operaciones, centros de ingeniería, diseño y marcas distribuidas en distintos mercados.
Lynk & Co, por ejemplo, forma parte de Geely Auto Group y fue creada a partir de una colaboración entre Geely y Volvo Cars. A su vez, Zhejiang Geely Holding Group mantiene participaciones en un portafolio global que incluye a Geely Auto, Lynk & Co, ZEEKR, Volvo Cars, Polestar y Lotus, entre otras compañías automotrices.
“Más que hablar de una industria según su país de origen, hoy hay que mirar quién está detrás de cada vehículo, qué estándares cumple, qué tecnología incorpora y qué respaldo existe para el cliente. Esos son finalmente los elementos que permiten evaluar a una marca”, agrega Contreras.
Con casi la mitad de los vehículos nuevos comercializados en Chile fabricados actualmente en China y más de un tercio del mercado en manos de marcas de ese origen, la discusión parece estar trasladándose desde si los autos chinos pueden competir hacia cómo distinguir las distintas propuestas que hoy existen dentro de una industria que ya ocupa un lugar central en el mercado chileno.
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