Smart #5 en Valdivia: Cuando la electromovilidad decide salir de la ciudad

Hay lanzamientos que se quedan en una presentación, y hay otros que se transforman en experiencia. Lo vivido junto a smart en Valdivia pertenece claramente al segundo grupo. No solo por el debut en Chile del nuevo smart #5, el modelo más ambicioso, grande y avanzado de la marca hasta ahora, sino también por la forma en que decidieron presentarlo, llevándonos al sur de Chile, entre bosques, lluvia, caminos exigentes y una isla privada con proyección de futuro llamada Black Swan.

 

 

 

 

Desde un comienzo, quedó claro que este no era simplemente “otro SUV eléctrico”. El smart #5 representa un cambio de escala para una marca que nació vinculada a la movilidad urbana, pero que hoy, bajo el diseño global de Mercedes-Benz y una nueva visión de producto, se atreve a mirar mucho más lejos. Y lo hace con argumento.

 

 

 

 

Valdivia el escenario perfecto

 

 

Llegar a Valdivia ya tiene algo especial. La ciudad mezcla naturaleza frondosa, agua de río y mar, arquitectura sureña y un ritmo distinto. Pero en esta ocasión, además, fue el punto de partida para conocer de primera mano un producto pensado para salir de la rutina. Y en lo personal, después de haberla conocido hace 30 años, me reencanta como la primera vez, con esa majestuosa belleza que sigue intacta en cada hoja de sus árboles y la humedad típica del sur de Chile.

 

 

 

 

La jornada inicial estuvo marcada por una ruta en barco por el Calle Calle, hacia Black Swan, una exclusiva isla ubicada en medio del paisaje valdiviano, proyectada como futura reserva autónoma y hasta ahora, bastante desconocida. El trayecto por agua, nos dio calma y serenidad fuera del intenso ritmo Santiaguino desde donde nos habituamos participar, fue ideal para entender una de las claves del #5 que hasta ese minuto, sólo imaginábamos no entendiendo el concepto de un auto 100% eléctrico en un punto de Chile tan alejado de la infraestructura necesaria.

 

 

Ver a un SUV eléctrico moverse con soltura fuera del asfalto todavía genera sorpresa en muchas personas. Manejarlo y comprobarlo en terreno cambia por completo esa percepción.

 

 

 

 

Día 1: Off-road en Black Swan

 

 

Mi primer contacto dinámico fue sobre caminos marcados por el barro, pendientes exigentes y desniveles pronunciados que obligaban a confiar tanto en la técnica del conductor como en la electrónica del vehículo. Ahí el smart #5 mostró una faceta inesperada, aplomo, control y una sensación de solidez muy superior a la que uno podría imaginar al escuchar el nombre Smart, puesto que debemos destacar que este no es un SUV todoterreno, no es un vehículo offroad, sin embargo, toda su tecnología lo permite.

 

 

 

 

La gama disponible en Chile considera tres versiones:

 

 

  • smart #5 Pro
  • smart #5 Pulse
  • smart #5 BRABUS

 

 

Cada una tiene una personalidad distinta, pero comparten una base tecnológica muy robusta.

 

 

La versión Pro utiliza batería de 76 kWh, tracción trasera (RWD), 335 hp y 373 Nm, acelerando de 0 a 100 km/h en 6,9 segundos. Una configuración lógica y equilibrada para quien busca eficiencia, buen rendimiento y entrada al universo #5. Su autonomía declarada alcanza hasta 465 km WLTP.

 

 

 

 

La Pulse, en cambio, ya eleva el nivel con batería de 100 kWh, tracción integral AWD, 580 hp y 643 Nm, logrando el 0 a 100 km/h en 4,9 segundos, además de una autonomía de hasta 540 km WLTP. En la práctica, es probablemente la versión más versátil de la gama.

 

 

 

 

Y luego está la BRABUS. La más emocional, la más extrema y la más provocadora. Mantiene batería de 100 kWh, suma 637 hp, 710 Nm, tracción total y un brutal 0 a 100 km/h en apenas 3,8 segundos. Cifras que hace no mucho eran exclusivas de deportivos de otra liga.

 

 

 

 

En la ruta dentro de la Isla Black Swan, la electrónica trabaja fino. Los modos de manejo off-road, disponibles en las versiones superiores, incorporan configuraciones específicas para arena, barro, nieve y roca, aparte de los modos estándar, como ECO, NORMAL y SPORT. Pero lo más memorable fue comprobar el funcionamiento del control de descenso, simplemente espectacular, preciso, progresivo y capaz de administrar la bajada por un camino de barro, totalmente irregular y peligroso para cualquier vehículo, y se adaptó con una naturalidad que transmitió total confianza.

 

 

 

 

Lo más interesante, sin embargo, fue la sensación al volante. Dirección precisa, excelente aislamiento, respuesta inmediata del acelerador y una suspensión que resuelve muy bien las irregularidades del terreno. Todo con ese silencio tan característico de un buen eléctrico, que en medio de la naturaleza cobra aún más sentido y realmente me impresionó, bajar los vidrios pese al frío y escuchar la naturaleza en su máxima expresión y rodar sobre un auto sin sonido más que el de los neumáticos sobre el camino.

 

 

 

 

Un interior que cambia la percepción de la marca

 

 

Si por fuera el smart #5 impone presencia, por dentro confirma que la marca quiere jugar en un segmento premium, en muchos sentidos se percibe eso como si fuera un Mercedes.

 

 

La cabina está dominada por una experiencia digital avanzada, con cuadro de instrumentos HD de 10,25”, pantalla central OLED de 13” y, según versión, una segunda pantalla OLED de 13” para el copiloto. Todo acompañado por una interfaz desarrollada con participación de Mercedes-Benz y una experiencia gráfica moderna, rápida e intuitiva.

 

 

 

 

La calidad percibida sorprende. Materiales bien resueltos, diseño limpio, excelente sensación de amplitud y una ergonomía muy bien pensada. El #5 ya no se siente como una propuesta alternativa, sencillamente se siente como un producto maduro y correcto.

 

 

 

 

 

 

En versiones superiores aparecen detalles que marcan diferencia, como sistema de audio Sennheiser de 20 parlantes, head-up display con realidad aumentada, asientos ventilados y calefaccionados, climatización avanzada con filtro N95 y un enorme techo panorámico de 1,68 m².

 

 

 

 

 

Día 2: Lluvia en la carretera

 

 

El segundo día nos regaló una postal clásica del sur y muy típica de Valdivia en cualquier época del año, lluvia constante, cielo gris y rutas abiertas. Y, honestamente, no podría haber existido un mejor escenario para probar al smart #5 en carretera.  Porque si el off-road mostró capacidad, el asfalto mojado reveló madurez y mucha comodidad.

 

 

A velocidad de autopista transmite mucha seguridad. El centro de gravedad bajo, gracias al paquete de baterías, ayuda notablemente en apoyo y estabilidad. La insonorización está muy bien lograda, y el trabajo aerodinámico se percibe en la limpieza del rodado.

 

 

 

 

En superficies húmedas, la tracción total de Pulse y BRABUS entrega ese plus de confianza inmediata. Se siente un auto firme, rápido para reaccionar y muy fácil de conducir incluso en condiciones adversas.

 

 

Además, incorpora un paquete ADAS muy completo con más de 20 asistencias, incluyendo frenado autónomo de emergencia, control crucero adaptativo con Stop & Go, mantenimiento de carril, monitoreo de punto ciego, cámaras 360° y estacionamiento automático. No por nada obtuvo cinco estrellas Euro NCAP y reconocimientos internacionales en seguridad.

 

 

 

 

Carga rápida y visión de largo plazo

 

 

Uno de los grandes argumentos técnicos del smart #5 está en su arquitectura eléctrica de 800 voltios, una solución de alto nivel que le permite cargas ultrarrápidas, de acuerdo a lo que nos contó Fernando Cifuentes, Brand Manager de Smart en Chile, luego de una impecable presentación de producto, en medio de la naturaleza y de fondo con un árbol centenario.

 

 

 

 

Las versiones con batería de 100 kWh pueden pasar del 10% al 80% en solo 18 minutos en condiciones óptimas con carga rápida de hasta 400 kW. La versión Pro, con batería de 76 kWh, realiza ese proceso en 30 minutos con carga DC de 150 kW.

 

 

Aquí aplica todo lo vivido en esta experiencia, más allá del dato técnico, esto se traduce en algo simple, un auto eléctrico mucho más utilizable para viajes y extensos.

 

 

 

 

smart creció, y lo hizo bien

 

 

Lo que más me dejó este lanzamiento no fue solo la potencia de la BRABUS o la tecnología del interior. Fue comprobar cómo una marca históricamente asociada al formato compacto hoy logra reinterpretarse con coherencia.

 

 

El #5 mantiene una identidad moderna, distinta y atrevida, pero ahora suma espacio, autonomía, capacidad rutera y una propuesta tecnológica de alto nivel.

 

 

 

 

Y hacerlo en Valdivia, recorriendo Black Swan bajo barro un día y bajo lluvia al siguiente en la propia ciudad de Valdivia, no fue casualidad, fue la mejor forma de demostrar que la electromovilidad ya no vive encerrada en la ciudad, hoy también explora, viaja, enfrenta climas complejos y se disfruta en ruta como afortunadamente pudimos hacerlo en esta ocasión.

 

 

 

 

El nuevo smart #5 no solo amplía la gama de la marca en Chile. También redefine lo que muchos pensaban que smart podía llegar a ser, lo que antes fue una asociación de nombres entre, Swatch (S) Mercedes (M) y el arte de ambos mundos (ART) hoy es ampliamente SMART.

 

 

Por Pedro Murúa, Revista Rtt

 

 

Ficha Técnica smart 5

 

Ficha Técnica BRABUS

 

 

 

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