La carrera por entregar más rápido está cambiando la logística
El crecimiento del e-commerce, que ya supera los US$10.000 millones en ventas en Chile, está elevando las exigencias operativas, con aumentos de hasta 32% en envíos en periodos de alta demanda.
El sostenido crecimiento del comercio electrónico en Chile está tensionando uno de los puntos más críticos de la cadena logística: la última milla. Lo que antes era una etapa operativa más, hoy se ha transformado en un factor clave para la continuidad y competitividad de las empresas.
Según cifras recientes de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), el e-commerce alcanzó ventas cercanas a los US$10.000 millones en 2025 y continúa proyectando crecimiento para 2026 . Este dinamismo ha tenido un impacto directo en la operación logística, especialmente en la distribución final.
El aumento en la demanda ya se refleja en cifras concretas: durante la temporada alta de 2025, los envíos crecieron cerca de un 32%, evidenciando la presión sobre las redes de distribución . A esto se suman eventos de alta concentración, como Cyber Monday, que en su última edición, en noviembre del 2025, registró más de cuatro millones de transacciones, movilizando en pocos días volúmenes equivalentes a semanas completas de operación .
En este contexto, las compañías enfrentan una ecuación cada vez más compleja: más despachos, mayor dispersión geográfica y clientes que exigen entregas rápidas y trazabilidad en tiempo real. La logística deja de ser solo soporte y pasa a impactar directamente en la experiencia del cliente y en los resultados del negocio.

“Hoy la última milla es probablemente uno de los mayores desafíos operativos que enfrentan las empresas. No solo por el volumen, sino por el nivel de exigencia en tiempos y continuidad”, explica Francisco Urzúa, gerente general de Gama Mobility.
Frente a este escenario, la eficiencia operativa se vuelve clave. Las empresas están incorporando herramientas tecnológicas, optimización de rutas y modelos de gestión de flotas que les permitan reducir tiempos muertos y asegurar continuidad en sus operaciones.
“Las empresas hoy no buscan solo vehículos, buscan soluciones que les aseguren continuidad operativa. La última milla no puede fallar, porque impacta directamente en su negocio”, agrega Urzúa.
Este cambio también está modificando la relación con los proveedores de movilidad. Las compañías están migrando hacia modelos de acompañamiento más estratégicos, donde la gestión de la movilidad se integra a la operación completa del negocio.
En paralelo, la presión por eficiencia está acelerando la adopción de nuevas soluciones, como la electromovilidad, especialmente en operaciones urbanas de alta rotación. Estas permiten no solo optimizar costos, sino también responder a crecientes exigencias en sostenibilidad.
Así, la última milla se consolida como uno de los principales desafíos y al mismo tiempo oportunidades para las empresas, en un contexto donde la capacidad de adaptación, la eficiencia y el uso de tecnología definirán su competitividad.
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